¡Arriba los cuervos!

¡Mmmm…! Semejante título merece una explicación… y más en tiempo de Cuaresma…

Cuenta san Gregorio Magno en sus Diálogos que un cuervo comía diariamente de la mano de san Benito. Un día un sacerdote vecino, envidioso del Santo, le envió un pan envenenado. San Benito quiso darle el pan al cuervo según solía pero éste no lo cogía. Comprendió así el mal que contenía y ordenó al cuervo que se lo llevara muy lejos, donde nadie pudiera cogerlo y morir al comerlo. El cuervo, tras muchos reparos, finalmente cumplió el encargo, de este modo nadie supo del pan envenenado.

San Benito concibe el tiempo cuaresmal como un trabajo en equipo. Dice en el capítulo dedicado a la Observancia de la Cuaresma: invitamos a guardar la propia vida en toda su pureza y a borrar TODOS JUNTOS, en estos días santos, todas las negligencias de otros tiempos. (RB 49, 2-3)

Y es que los grandes preparativos –y la Cuaresma es el gran preparativo para la Pascua- se viven en comunión. La Cuaresma no es un retiro individual sino la gran peregrinación anual de la Iglesia que camina hacia la Pascua.

Este todos juntos no significa -¡ni mucho menos!- uniformidad. Al contrario, en las líneas que siguen san Benito nos invita a que cada uno ofrezca algo más a la tarea acostumbrada. Lo que quiera. Sólo pone dos condiciones: que lo ofrezcamos con gozo del Espíritu Santo, fija la mirada en la Santa Pascua, y que lo que hagamos sea con el consentimiento del Abad/Abadesa.

Así que ayunemos de tristezas y vanaglorias y demos gozo y disponibilidad a manos llenas. Quizá, no lleguemos a ser como san Benito pero, al  menos, ¡seamos como el cuervo!

Ahora, siempre que el Papa Francisco nos habla del “terrorismo del chismorreo” recuerdo este pasaje. ¡Seamos como el cuervo! Todo pan envenenado que llegue a nosotros ¡no lo repartamos, llevémoslo lejos, donde nadie pueda encontrarlo!

Este propósito: ser como el cuervo de san Benito puede que sea alegre y jocoso pero no me negarán que conseguirá el trabajo en equipo más hermoso. Así que, ánimo con la Cuaresma, camino hacia la Pascua, y ¡arriba los cuervos!

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