Militante

Al buscar en el diccionario, encontramos que “militante” es aquel que forma parte de un grupo o una organización, especialmente de un partido político. Y, según la Tradición de la Iglesia, es la comunidad de los bautizados que está en cada momento de la historia.

En el tiempo en que se escribe el evangelio de Marcos, tanto los seguidores de Juan como los de Jesús bautizan y anuncian el Reino: son militantes. Y hay confusión: Unos piensan que son salvados por convertirse al judaísmo, otros por vivir las bienaventuranzas del nazareno. Una división que se dio al principio y que ahora tenemos que explicar.

Juan zanja la discusión diciendo: “yo no le conocía… y ahora lo he visto y doy testimonio de que es el Hijo de Dios”. Y reconoce la supremacía de Jesús; el Cordero de Dios. A partir de ese momento Juan enviará a sus seguidores a Jesús. Buena estrategia: menguar para que Jesús crezca. Y sus “militantes” pasan a Jesús.

¿Quién de nosotros es capaz de eso? ¿Quién depone la tarea -de buen grado- en manos de otro? ¿Quién cede a sus afiliados? No somos Juan; nos cuesta. Siendo todos bautizados nos abandonar la responsabilidad de un trabajo, un grupo, una comunidad…

El “mundo” no nos entiende. ¡Es difícil entendernos! Comenzando porque bautizados somos muchos y militantes menos. Si acaso, gran mayoría de los bautizados militan en contra de la propia iglesia por dejadez, desconocimiento y viven en la desafección de la institución.

Falta reconocimiento de Cristo en su iglesia. Nos faltan muchos juanes que presenten a Jesús y le hagan ser el importante. Militar hoy es dejar que brille el Evangelio en nuestras propias vidas, con más pobreza, más sencillez y más acogida… militando como Juan.

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