Horas nuevas

¡Qué ganas de cambio de año! Esta es la expresión más escuchada en la calle y en los medios de comunicación como si un nuevo marco temporal fuera a solucionarlo todo.

Supongo que María tuvo que desear algo parecido -tras dar a luz a su hijo- escondida tras unas balas de paja. En el momento del alumbramiento no creo que ella y menos José entrevieran la importancia del acontecimiento. La realidad superaba cualquier  proyecto y, nada peor, para una primeriza que estar lejos de su madre, de los cuidados del hogar, con un marido inexperto y sin vecinos a los que recurrir.

¿Habrían llegado ya a lo más bajo de su situación? –se preguntarían-. Pues no, aún vendría la persecución y la huida al extranjero. ¡Como para no desear que el año siguiente fuera distinto!

El tiempo no cura, el tiempo pasa. Y en ese paso continuo de minutos se suceden acontecimientos que soportar y a los que responder. El orden de prioridad lo da la supervivencia y el sentido la perspectiva de Dios. Quizá por eso los evangelios de estos días mezclan el alumbramiento con el Verbo, a María con Israel, la realidad con la gloria divina y la luz con José. Presente y eternidad.

En las horas caducas del 2020 y primerizas del 2021 se nos mezclan el cansancio y la esperanza, la muerte y la vacuna. Y todo eso salpicado de realidad y entusiasmo, a distancia de una clase política que parece discurrir por otras dimensiones temporales.

Jesús es Dios que viene a salvarnos. Y eso no cambia porque la humanidad es la misma y Dios el de siempre. Lo que ansiamos es sentirnos protegidos por su mano en medio de la dificultad. Y a ese cambio se podrían apuntar todos los que se sienten huérfanos de sentido en estos tiempos de pandemia.

¡Qué ganas de cambio de año! –me digo-, mientras arranco la hoja de diciembre  y coloco la de enero con prudencia. Con el mismo cuidado y esperanza con los que María deposita al bebé entre la paja.  Con la misma ilusión de saber que ha venido y que no se va a ir. Con ganas, con muchas ganas de vivir las horas nuevas.

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Una respuesta a Horas nuevas

  1. Maribel dijo:

    Que poco pensamos en las dificultades que tuvo María en su alumbramiento!!
    Pero ese Niño llegaba no con un pan bajo el brazo, como se suele decir…El venía y viene cada día, con una sonrisa de esperanza. Esa esperanza que todos debemos tener sabiendo que todos los días Jesús nos acompaña para superar todas nuestras dificultades
    Ggracias 🙏 fray Manolo por esa reflexión

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