Generar consenso

¿Cuántas muertes y contagios hacen falta para que la clase política nos dé ejemplo? En la época de la pedagogía del aprendizaje cooperativo, de las decisiones consensuadas y de las tareas en red desayunamos división.

Hay una falta de sentido común increíble en los que hemos elegido -o no- en una de las situaciones más trágicas de nuestra historia. Y una falsedad informativa que traslada la responsabilidad a las calles. Clase política y adláteres informativos entretenidos en buscar réditos electorales o incrementos de “share”.

Les pido sólo un día. Para venirse al barrio y comprobar que las caceroladas o las banderas tricolores son reflejo de una división gestada en los despachos. La gente -cansada de permanecer encerrada entre cuatro paredes-, está asusta por el incremento solapado de los alquileres, se encuentra desprotegida por la falta de liquidez en los Ertes prometidos y manifiesta su frustración en las calles. Los que no cobran y comienzan a pasar hambre no son los responsables de la división…

Les invito -a unos y a otras- a que vengan a Caritas y prueben –con mascarilla y guantes-, a poner tiritas en unas heridas profundas que no tienen visos de cicatrizar. Les animo a realizar derivaciones de familias a unas oficinas de Asuntos Sociales que siguen cerradas. Les reto a informar a una madre que sólo se le puede da un ticket de comida para el mes.

Desde una parroquia de barrio, atendida por dos congregaciones religiosas sencillas, me atrevo a preguntar al gobierno y a la su oposición, ¿qué hará falta para ustedes cambien? Y me arriesgo a responder: dejar de cobrar un mes, compartir vivienda  y gastos, hacer cola en la parroquia para recoger una bolsa de no perecederos, ser multados por transitar el barrio en busca de trabajo o enseres. Ninguno de ustedes vive en nuestros barrios y el que vivía, se ha ido a la sierra. Y me siento obligado a pedirles que dejen de pelearse, honren a nuestros muertos, amorticen lo que les pagamos y pónganse de acuerdo.  

En la época de la pedagogía del aprendizaje cooperativo, de las decisiones consensuadas y de las tareas en red necesitamos ejemplos de humanidad y generosidad porque nos sobran comparecencias y palabrería.

Pero para eso, hace falta mucho Espíritu Santo, alguien a quien ustedes no conocen porque está por las calles del barrio. Quien nos ha sostenido durante la enfermedad y la muerte. El único que gobierna nuestra historia. Él que genera el consenso.

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