Vivir la Comunión sin aludir a ella

Hace ya más de quince años que Juan Carlos vino al barrio del Puente de Vallecas, a una de las parroquias que nuestros frailes habían visto nacer. Y allí, alternó el ser párroco y delegado episcopal de vocaciones: el celebrar sacramentos con acompañar seminaristas y religiosos.

Desde hace cuatro años, ha estado dinamizando la Vicaría IV de Madrid y no le han faltado retos. Su interés por trabajar en equipos e implicar a todos le ha causado algún que otro sobresalto; mal interpretado por algunos sectores de iglesia (poco representativo de un barrio con tamaño de ciudad), pero querido por la gente más sencilla.

Aquí, en el Puente, se ha caracterizado por el trato sencillo con los curas, la amabilidad con las congregaciones religiosas y entusiasta con las iniciativas laicales del Arciprestazgo.

Una compañera -de la delegación de enseñanza- me contaba hoy que estos cuatro años se ha carcaterizado por un ir y venir de gente a las oficinas a consultar o a que les escuchara Juan Carlos. Que ha convertido aquello en un lugar de encuentro fraterno.

Los religiosos le echaremos en falta; no sólo por su disponibilidad y su cercanía, sino por su interés en que funcionara una «mesa de la vida consagrada» en esta zona de la diócesis. Además de su trabajo constante de visitar y animar a los equipos directivos de los colegios religiosos.

Le deseamos una buena acogida en la Vicaría VII donde va destinado; una zona con muchas curias provinciales, generales y bastantes con colegios. Gracias Juan Carlos y ánimo para seguir generando la Comunión, sin necesidad de recordarla.

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