Servir al ritmo de bulería

DSC_0174Regentar un cargo en la Iglesia es una «gaita». Lo es. Ser elegido por los hermanos para servir le hace a uno pasar por todas las acepciones que, la Real Academia de la Lengua, dice de la palabra.

Un capítulo electivo es el escenario donde la gaita suena como «instrumento musical de viento» para pronunciar el nombre del religioso o de la hermana que han de representar al resto durante un periodo de tiempo. Y, al estilo de las obras de teatro, el elegido tiene que acoger lo que viene, mirar quién le sostiene y lanzarse a la aventura. E interpretar la obra del evangelio como el Maestro con sus discípulos acompañado de un son gregoriano.

En la iglesia de hoy, ponerse al frente de una Congregación religiosa puede parecer «cosa fastidiosa, pesada y molesta» como reza el segundo significado de la palabra. Y es que acompañar el desarrollo del organismo religioso, vivo y heterogéneo, es acoger la cruz y la gloria de cada continente.

Para nuestra sociedad, eso de estar en el gobierno de una Orden es poco menos que una «tontería o cosa sin importancia», tal y como la RAE expone en su tercera acepción. Posiblemente por nuestra escasa repercusión social, por la falta de poder mediático y porque lo nuestro se va gestando en lo humilde y pequeño.

Fran, nuestro Fran, ha sido elegido para el servicio y acompañamiento de sus hermanos. Para él la vida religiosa es una sintonía de Evangelio y un reto comunitario. Para él, este paso es un cambio de vida y una apuesta de fraternidad. Para él, servir y representar no es ninguna gaita.

Son muchos los momentos vividos animando la Vida Consagrada. Muchas experiencias en las que su gracejo, su perspicacia y su intuición ayudan -a quien se deja y fía- a vivir sin gaitas. Y como Dios capacita a quien elige creo que -en este caso- cambia de instrumento para acompañar y animar con ritmo andaluz y gracejo «granaino».

No se tiene constancia de que Jesús, el Redentor, pasara por Chimeneas. Lo que sí sabemos es que no pone ningún «pero» a quien está a su servicio y acompaña a los hermanos. Por eso, detentar hoy un cargo en la Iglesia ha de probar el ritmo de la bulería y dejarse de gaitas.

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2 respuestas a Servir al ritmo de bulería

  1. Enrique Martinez CMF dijo:

    Ya que mencionas el Diccionario de la Real Academia… estaría bien que consultes el significado de «detentar». Me parece que no quieres decir lo que dices. Un abrazo fraterno

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