En sus trece de ser doce

DR2nx4VX0AAYeeM¡Ya estamos con que no es de los nuestros! Maldita manía la de separar para sentirnos protegidos y exclusivos. Los doce, los elegidos, los que comparten todo con Jesús, siguen en sus trece de querer ser doce; los únicos.

Le han impedido a uno hacer milagros y, no saben si por mala conciencia o por su incapacidad para hacer el bien, van con el cuento a Jesús. Y claro, el Señor les corrige: Os lo llevo diciendo todo el camino, mientras os peleáis entre vosotros. Bueno, así no lo dijo Jesús, sino «no se lo prohibáis, porque quien hace un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí». Porque es necesario comprender que «el que no está contra nosotros está a favor nuestro».

Pero ¡qué van entender! si hay rivalidad con los de dentro, ¿cómo no la van a sentir con los de fuera? Este es el escándalo histórico de nuestra tradición. Esta es la confusión que provocamos en aquellos que se acercan a la Iglesia. Sólo así podemos acercarnos a la intención de las palabras, «más vale que os pongan una piedra en el cuello y os tiren al mar».

Dios nos libre de sentirnos «privilegiados» y con derecho a decidir sobre los demás. Esta actitud provoca el escándalo en un mundo harto de ideologías que olvida a las personas. ¡No hagamos de la religión una ideología de perfectos!

Dios arranque de nuestro corazón la tentación de reservarnos la misericordia. Somos nosotros, no Dios, quien separa a los hombres de la iglesia. ¡No generemos grupos rivales ni sospechemos de los que no son de los nuestros!

Dios nos limpie la mirada para no distinguir a buenos de malos, ricos de pobres, ortodoxos de equivocados, izquierdas de derechas, de una etnia u otra, de este Papa o del anterior, de esta parroquia o la de más allá, a mis hijos de los tuyos…

La separación y la división están presentes en la humanidad desde siempre -como comprueba Moisés- y, en todos los casos, desembocan en un infierno más cruel y salvaje que el que relata el evangelio. Jesús ha venido a unir y a congregar. Eso sí, con fuego suficiente para cambiar nuestros criterios y atraer nuestros corazones. Él es de los nuestros, de todos, de doce mas trece.

 

 

 

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