En clave de tres

cuadros-en-lienzo-drei-memoria-herzen-tres-corazones-rojosSomos seres creados por amor y nos sentimos vivos cuando somos amados y podemos amar. En este caso las obras preceden a las palabras. De poco sirve decir «te quiero» si la otra persona no lo ha sentido.

Israel hablaba del amor de Yahveh por su pueblo y lo recordaba a las generaciones venideras. Y por repetirlo y aprenderlo de memoria querían a convencerse de ese amor. Dios -que conoce cada corazón- decidió pasar a los hechos y expresar ese amor suyo, «amor de uno» en su Hijo. Y desde el primer latido de vida de Jesús el mundo pudo contemplar el amor de Dios hecho carne; «amor de dos».

Por si acaso nos daba por repetir y aprender la historia de Jesús y racionalizar su mensaje, Dios se comprometió con nosotros enviando el Espíritu que brotaba del Padre y aprendía el sabor del Hijo. Para dar viveza y fortaleza aquellos que se dejaran convertir por el amor. Y ahí está el «amor de tres».

Hoy, también se nos ofrece el amor de Dios en clave de tres. La posibilidad de acoger el amor de Dios en todo nuestro ser, en cualquier momento de nuestra historia y activo en la historia. Quien lo acoge se vincula a él por el Bautismo y se dispone a mostrarlo con su propia vida. De tal manera, que se «salva» el que descubre este misterio y lo vive, lo entiende y lo muestra. Eso es, un compromiso en clave de tres. 

Algo que parece complicado o inabarcable. Pero es sencillo, basta con abrir el corazón y pedir con la razón para llegar a contemplar ese Misterio. Y después amar al mundo, a la creación, a tu hermano o al vecino del quinto.

Algo que parece inaudito, pero que lo viven los religiosos contemplativos en la Iglesia. Que nos cuenta, con una sonrisa de paz, lo que han contemplado del Amor. Para que lo identifiquemos aquellos que estamos en proceso.

Algo que parece irreal en el mundo atolondrado y bullicioso en el que vivimos, pero cada vez más necesario. Y es que la gente necesita ser amada, ser importante para alguien y entregarse confiadamente.

Y todo en clave de tres, como el Amor de Dios.

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