Efectos especiales

En la Eucaristía de esta mañana hemos tenido un apagón de lo más oportuno. En el momento en que el sacerdote introducía el acto penitencial se apagaron todas las luces del presbiterio y empezaron a brillar con fuerza las de emergencia. La celebración siguió su ritmo normal, pero en el momento en que se iba a proclamar el Evangelio, volvieron las luces y la capilla se iluminó de nuevo. Quien celebraba, antes de empezar su homilía, comentó jocosamente que, después de esta “misa con efectos especiales”, no sabía muy bien qué decir.

Quizá por lo que en este inicio de cuaresma de ronda en el corazón, a mí se me ocurrió pensar que nos pasa con frecuencia lo de la Eucaristía de hoy. Cuando prestamos más atención a nosotros mismos y nos centramos en nuestro pecado, en nuestra fragilidad o en nuestra impotencia, no es difícil “quedarnos a oscuras” y regodeándonos en nuestro barro. Pero es la voz de Otro, con la Buena Noticia de que sólo Él es Quien transforma, Quien sana y Quien ama sin condiciones, lo que pone una luz nueva capaz de hacernos salir de esos agujeros negros en los que, una vez que entramos, resulta difícil salir.

Ojalá en este tiempo podamos confesar eso que canta Izal, “eres luz que va llenando cada espacio hueco que se va encontrando”.

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3 respuestas a Efectos especiales

  1. Dorian Gay dijo:

    Es mucho mas fácil regodearnos de nuestros “pecados” los que queremos que se sepan. Afortunadamente el texto de Isaias (58, 1-9a) del pasado viernes no pone en nuestro sitio.

    Mi propósito de esta Cuaresma es encontrar tiempo para volver a seguirte en este blog ¿Como he llegado a plantearme esto? Porque como ha vuelto el ciclo B pues vuelvo a disfrutar del librito que publicaste (y que tengo dedicado por ti) con los claretianos para la lectio y me dije: “que jeta tienes, pa esto si, pal blog, no”. Y aquí me tienes, mas formal que un luto extremeño.

    Un abrazo y feliz domingo de Cuaresma

  2. ma. guadalupe reynoso arenas dijo:

    Gracias, Ianire, sí, mejor mirarle a Él y a su Palabra y todo se coloca en su sitio, vuelve la alegría y la esperanza porque ya no hay cabida para mi miedo, impotencia. En esta cuaresma, háblame más fuerte Señor.

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